La radioafición como su nombre indica, es una afición pero también un servicio como se ha demostrado a lo largo de su historia, ya que en innumerables ocasiones la información que transmiten los participantes llamados radioaficionados o radioescuchas ha sido esencial para resolver problemas o salvar vidas en momentos de emergencia.
Sus orígenes se remontan a los primeros años del siglo XX y al igual que la radio su nacimiento esta fuertemente asociado con los experimentos de los primeros aficionados; operadores que han contribuido a lo largo del siglo XX a la investigación y a los avances científicos y técnicos. Su afán de experimentación de nuevas tecnologías para mejorar las trasmisiones para comunicarse y conocerlas para comprenderlas más allá de sus aplicaciones meramente utilitarias, ha sido una constante desde los primeros años, de ahí que muchos radioaficionados se fabricaran sus propios aparatos de emisión o modificaran los ya fabricados, siendo este el caso del expuesto en el museo.
La pieza presentada este mes es una emisora de radioaficionado de bandas decamétricas. Emitía en frecuencias correspondientes a longitudes de onda de 20, 40 y 80 mts; estas frecuencias permiten conexiones entre emisoras muy distantes ya que sus ondas se reflejan en la atmósfera; las señales de radio se transmiten mediante ondas midiéndose su frecuencia o número de ondas por segundo.
Fue construida por Don Ramón Díaz Perpiñán (Don Benito 1923). Consta de un receptor construido a partir de otro denominado RCA y de un emisor totalmente autoconstruido. La emisora se utilizó por su dueño desde los años 60 cuando fue fabricada, hasta los 80.
La pasión por la radioafición le llegó desde su juventud cuando a los 23 años realizó un curso en Segovia mientras trabajaba como protésico dental, profesión que abandona entre los años 49 y 50 para montar un taller de radiotécnico para el arreglo y montaje de aparatos de radio y televisión. En 1963 comienza con un nuevo proyecto laboral dando clases como maestro de Taller de Electricidad en La Escuela de Maestría Industrial de Don Benito compaginándolo con su anterior actividad hasta su jubilación.
La emisora seleccionada no fue la primera que fabricó, ya que desde 1950 era titular de licencia de estación de radioaficionado de 5º categoría y probablemente fuera el primer radioaficionado de Extremadura después de la Guerra Civil. En los años de la posguerra los radioaficionados estaban muy controlados por el régimen, siendo obligatorio el uso de un libro de registro de las llamadas realizadas y recibidas que había que notificar a la Guardia Civil.
Ahora a sus 89 años es el más veterano radioaficionado de Extremadura, con licencia (EA4CO).
Desde aquellos primeros años del siglo pasado y hasta ahora ya en la segunda década del siglo XXI, la afición ha seguido enganchando a generaciones. Actualmente se estima que unos seis millones de personas participan regularmente de la radiafición.

El museo etnográfico de Don Benito ha elegido como pieza del mes de agosto una emisora de radioaficionado propiedad de Ramón Díaz Perpiñán. La pieza presentada este mes es una emisora de radioaficionado de bandas decamétricas. Últimos días para disfrutar de esta pieza en lugar destacado. Después se podrá seguir viendo en su sala correspondiente.
Emitía en frecuencias correspondientes a longitudes de onda de 20, 40 y 80 mts; estas frecuencias permiten conexiones entre emisoras muy distantes ya que sus ondas se reflejan en la atmósfera; las señales de radio se transmiten mediante ondas midiéndose su frecuencia o número de ondas por segundo.
Fue construida por Ramón Díaz Perpiñán (natural de Don Benito 1923). Consta de un receptor construido a partir de otro denominado RCA y de un emisor totalmente autoconstruido. La emisora se utilizó por su dueño desde los años 60 cuando fue fabricada, hasta los 80.
La pasión por la radioafición le llegó desde su juventud cuando a los 23 años realizó un curso en Segovia mientras trabajaba como protésico dental, profesión que abandona entre los años 49 y 50 para montar un taller de radiotécnico para el arreglo y montaje de aparatos de radio y televisión.
En 1963 comienza con un nuevo proyecto laboral dando clases como maestro de Taller de Electricidad en La Escuela de Maestría Industrial de Don Benito compaginándolo con su anterior actividad hasta su jubilación.
La emisora seleccionada no fue la primera que fabricó, ya que desde 1950 era titular de licencia de estación de radioaficionado de 5º categoría y probablemente fuera el primer radioaficionado de Extremadura después de la Guerra Civil.
En los años de la posguerra los radioaficionados estaban muy controlados por el régimen, siendo obligatorio el uso de un libro de registro de las llamadas realizadas y recibidas que había que notificar a la Guardia Civil. Ahora a sus 89 años es el más veterano radioaficionado de Extremadura, con licencia (EA4CO), según informa el propio museo.
La radioafición como su nombre indica, es una afición pero también un servicio como se ha demostrado a lo largo de su historia, ya que en innumerables ocasiones la información que transmiten los participantes llamados radioaficionados o radioescuchas ha sido esencial para resolver problemas o salvar vidas en momentos de emergencia.
Sus orígenes se remontan a los primeros años del siglo XX y al igual que la radio su nacimiento esta fuertemente asociado con los experimentos de los primeros aficionados; operadores que han contribuido a lo largo del siglo XX a la investigación y a los avances científicos y técnicos.
Su afán de experimentación de nuevas tecnologías para mejorar las trasmisiones para comunicarse y conocerlas para comprenderlas más allá de sus aplicaciones meramente utilitarias, ha sido una constante desde los primeros años, de ahí que muchos radioaficionados se fabricaran sus propios aparatos de emisión o modificaran los ya fabricados, siendo este el caso del expuesto en el museo.
Desde aquellos primeros años del siglo pasado y hasta ahora ya en la segunda década del siglo XXI, la afición ha seguido enganchando a generaciones. Actualmente se estima que unos seis millones de personas participan regularmente de la radiafición.