| DON BENITO |
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El Museo Etnográfico de Don Benito elige como pieza del mes de junio un chozo de pastor. El que alberga el Museo Etnográfico de Don Benito fue construido in situ por uno de los últimos pastores que recuerdan cómo fabricarlos y que vivieron en ellos.
El chozo del museo de Don Benito tiene la particular característica de que su parte superior o capellina presenta una forma más redondeada que los chozos construidos en el campo, con una terminación más apuntada para facilitar la caída del agua de lluvia.
La ganadería siempre ha sido de importancia capital para la economía extremeña. Los rebaños de ovejas aún salpican nuestras dehesas formando parte indisoluble del paisaje, y con ellos los pastores. Pastores que tenían que pasar la vida en el campo, siguiendo a sus rebaños y viviendo en chozos que ellos mismos construían.
Estos chozos se ubicaban en las laderas de las montañas, las proximidades de las cañadas y también en zonas llanas, para que el ganado estercolara el terreno. Era la morada tanto de pastores trashumantes como fijos, dedicados al ganado caprino o lanar. Además también solían utilizarse como refugio para los trabajadores temporeros, almacén y receptáculo de animales. Podían ser fijos o móviles, estos últimos, más ligeros, podían transportarse de una finca a otra según la época y el pasto.
Esta vivienda de planta circular era construida por los pastores con árboles como el álamo, el fresno y el eucalipto, que formarían el armazón del chozo, mientras que con bálago y bayunco o espadaña realizaban la cubierta. En su interior usualmente se disponían tres camas sobre las paredes circulares, y en el centro se colocaba la cocina, consistente en unas llares de las que colgaba el caldero.
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