| VILLANUEVA DE LA SERENA |
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Comercios y domicilios particulares de Villanueva de la Serena tratan de recuperarse esta mañana de la gran tromba de agua que descargó en la noche del martes en apenas unos 40 minutos en esta localidad.
Fue entre las 21,50 y las 22,30 horas aproximadamente cuando una tormenta con abundante aparato eléctrico, granizo, viento y lluvia descargó con fuerza sobre Villanueva de la Serena, afectando especialmente a la calle San Francisco y sus alrededores, Plaza del Corazón de Jesús, calle Hernán Cortés y Plaza de Salamanca.
La tormenta no causó ningún daño personal, aunque sí desperfectos personales, inundaciones de garajes y locales comerciales cuyos propietarios todavía se esfuerzan en tareas de limpieza de sus establecimientos.
Según el jefe del parque comarcal de bomberos Don Benito-Villanueva, Roberto Blesa, debido a la tromba de agua recibieron unos treinta avisos, de los cuales solo pudieron atender doce, al producirse en tan escaso margen de tiempo y maniobra.
Sus primeros, esfuerzos, añade Blesa, se centraron en la limpieza de la rotonda de la carretera de La Haba, en Villanueva de la Serena, que estaba sepultada por una gran lengua de barro procedentes de las parcelas agrícolas colindantes.
Además, los bomberos atendieron numerosas emergencias de inundaciones en tiendas y garajes a fin de achicar el agua acumulada durante el tiempo en el que descargó la tormenta.
La tromba de agua ha afectado especialmente a la zona comercial de la calle San Francisco, un lugar que se ha visto ya dañado en los últimos años con inundaciones debido a tormentas similares, aunque esta vez, según los afectados, la fuerza del agua ha sido incluso mayor.
Antonio Gilgado, hostelero de la cafetería San Francisco, manifiesta que el agua entraba por la cocina y manaba por los lavabos del bar, hasta el punto, añade, de sobrepasar el metro de altura en el exterior, donde el nivel de agua llegó a tapar algunos vehículos estacionados en la calle.
Gilgado señala que los mayores desperfectos se han producido “en tiendas de calzado y en el establecimiento Día de la calle San Francisco, locales que posee estanterías bajas y que han visto como sus artículos flotaban en el agua”.
“Lógicamente los clientes se marcharon, excepto dos grupos que permanecieron en el interior del bar porque no podíamos salir”, añade este hostelero.
Antonio Cid, empleado de la sucursal de Cajasol, señalaba que “cuando hemos llegado esta mañana la oficina inundada, con agua, barro y los sistemas informáticos inutilizados, sin poder atender en condiciones a la clientela”.
“Es una pena que vuelva a producirse esta situación, llevo un año nada más en esta sucursal y es la cuarta vez que se inunda; esperemos que ahora que estamos en periodo electoral las autoridades competentes lo arreglen”, añade.
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