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Medusa y Sara Baras brillan sobre las tablas del teatro romano

REGIÓN/ACTUALIDAD
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Sara Baras culmina su paso por el Festival Internacional de Teatro de Mérida con un lleno absoluto sobre las viejas piedras romanas. Y es que, la noche prometía: último día de representación de “Medusa, la guardiana” y los extremeños no quisieron dejar pasar esta oportunidad.

 

Sobre el escenario, una bailaora que ofreció un espectáculo apasionante en lo que ha sido su bautizo dentro de la programación del festival acompañada por el bailaor cordobés José Serrano, como artista invitado  en el papel de Perseo, y Juan Carlos Vellido, actor, que interpreta a La Conciencia. Además de nueve bailarines de su compañía.

 

El público permanecía perplejo ante tal derroche de arte, pasión, ritmo y elegancia en el que se convirtió la noche emeritense con una Medusa que apareció vestida de blanco, rodeada belleza y alegría en su primera parte de la obra.

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Pero en el mundo de los dioses, Medusa, la desdichada sacerdotisa es ultrajada y privada para siempre de su libertad. Es aquí cuando Baras, en la segunda parte del espectáculo, ya vestida de negro, convertida en Monstruo, termina de sorprender a un público entregado, en la máxima representación de la tristeza y el dolor en su lucha por defender un castigo injusto. A su lado, la voz de La Conciencia pone el énfasis a cada movimiento de la bailaora quien lucha por salvar su vida ante Perseo.

Pero todo este montaje no tendría el mismo sentido sin una banda sonora, en este caso, bajo la dirección de Keko Baldomero que deja sin aliento en cada paso de baile y pone el broche de oro a este espectáculo visual.

Para finalizar y, ante la gran ovación del público, el equipo de baile al completo se despidió, como solo los grandes saben hacerlo, de su paso por las tablas del Teatro Romano en una noche en la que los asistentes se rindieron a sus pies.

Sinopsis

Medusa, símbolo de pureza y hermosa sacerdotisa del templo de Atenea, ‘Diosa de la Guerra’, vive junto a sus hermanas, Esteno y Euríale en perfecta armonía. Por sus cualidades y su belleza, se convierte en celosa aspiración de muchos pretendientes, entre ellos, Poseidón ‘Dios del mar’, que en un ataque de locura la viola, desposeyéndola de su bien mas preciado, la virginidad.

A ojos de Atenea, es Medusa, quien debe ser castigada, imponiéndole una devastadora sentencia, convertir en piedra a todo aquel que la mire a los ojos y transformarla de bella en bestia con pelos de serpientes, condenándola a la más absoluta soledad.

Perseo, hijo de Zeus ‘Padre de los dioses’ y de la mortal Danae, por lo tanto un semidios, quiere salvar a su madre y para ello se compromete a llevar la cabeza de Medusa. Emprende su aventura en busca de las tres hermanas Grayas (brujas viejas y marchitas) obteniendo la información para localizar a las Ninfas Estingias poseedoras de las armas mágicas.

Medusa es desterrada a una isla desierta y su leyenda va adquiriendo cada vez mayor transcendencia lo que provoca que todos los guerreros del mediterráneo quieran decapitarla para adquirir su poder sin que ninguno consiga su propósito, quedando todos petrificados. Medusa es decapitada por el joven Perseo que consigue vencerla mirándola a través del reflejo de su escudo.

Medusa y Sara Baras brillan sobre las tablas del teatro romano