Risas y buen humor asegurados con "El eunuco"
| REGIÓN/ACTUALIDAD |
Una historia trepidante que en la noche de este miércoles estrenaba la 60 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y que estará en cartel hasta el domingo.
Pero estos tres singulares personajes no van solos, a su lado, jóvenes promesas, aunque muy bien consolidadas de la escena española. Entre ellos, María Ordoñez, Marta Fernández o Antonio Pagudo, que más de uno de nosotros reconocemos por el vecino de Montepinar Javier Maroto.
Son 16 los años que hemos tenido que esperar hasta volver a ver en nuestro festival esta historia de Terencio que, situada en la ciudad de Atenas, llega de la mano de Jordi Sánchez como la tercera comedia que se representa en esta edición en una versión “divertida, trepidante y muy libre”.
En su presentación ante los medios de comunicación, el propio Pepón Nieto aseguraba que “se le ha dado una visión muy actual para acercar al público de hoy el clásico de Terencio sin perder la esencia del personaje”.
Sinopsis
‘El Eunuco’ nos plantea una auténtica comedia de situación en la que las historias se entrecruzan transitando del teatro grecolatino al musical y el vodevil, por obra y gracia de Pep Anton Gómez, que dirige por primera vez un montaje en Mérida, y una banda sonora creada por Tao Gutiérrez y Asier Etxeandía. “Hemos pretendido mezclar estilos y convertir el espectáculo en una auténtica fiesta para que la gente salga del teatro con una amplia sonrisa”, asegura el director. Todo ello se completa con la coreografía de Chevy Muraday.
Y, a todo eso, ahora hay que añadirle un criado que no quiere, y una criada que no se entera, y un soldadete enamorado de un generalete, y un generalete que no sabe, que duda, que si carne que si pescado, y un cilindro, –bueno, no, un cilindro no. Un hombre, pobre, que así se llama, Cilindro–, y pasillos, súmale muchos pasillos.
Aplausos, risas y mucha guasa
Si metemos todo esto junto en una coctelera y agitamos el resultado no tenía que ser otro que un éxito asegurado entre el público.
Desde el primer momento, Anabel Alonso se planta con un monólogo con el que ya nos percatamos de qué es lo que hemos venido a ver. Y así continúan las apariciones de cada personaje, interactuando con el público y aguantando más de una carcajada en plena escena.
Todos ellos se ganaron el cariño y respeto de los asistentes cada vez que habrían la boca, prácticamente. A esto hay que añadirle las coreografías y las voces que hacen que el espectador se quede con ganas de más. De más música, de más risas y de seguir pasándolo bien y continuar la fiesta.
Los que ya tienen su entrada, siéntanse afortunados, porque son muchos los extremeños que se han quedado sin ella para cualquiera de los días de representación, y es que, El Eunuco, de Terencio, cuelga el cartel de “no hay entradas” de nuevo en el Festival de Teatro clásico de Mérida.
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