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Tres millones de euros para los grupos de acción local

REGIÓN/ACTUALIDAD
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Consejera Medio Ambiente, Begoña García
La consejera de Medio Ambiente y Rural, Políticas Agrarias y Territorio, Begoña García, ha anunciado que en los presupuestos de la Junta de Extremadura para el próximo año habrá una partida de tres millones de euros para financiar y apoyar la labor de los Grupos de Acción Local (GAL),  una cantidad similar a la inversión  que el actual Gobierno extremeño ha destinado este año a estas entidades.

 

Begoña García, ha hecho este anuncio durante su intervención en  un taller de reflexión para los Grupos de Acción Local extremeños celebrado en el Centro de Desarrollo Regional de Olivenza  bajo el epígrafe ‘La persona como mejor inversión para el desarrollo rural. Nuevo liderazgo social y económico’.

 

“No podemos permitirnos el lujo de que estas entidades se queden sin financiación pública de la Junta”, ha dicho Begoña García, quien también ha destacado  la importancia de fijar la población en el entorno rural, “especialmente de las mujeres y la juventud”,  y el papel que  las intervenciones de los GAL tienen en este sentido.

Begoña García ha dicho también sobre el papel de los Grupos de Acción Local (GAL) que éstos no van a ser solo “gestores de inversiones” sino de “ilusiones” capaces de transformar “viejas dinámicas de pesimismo y resignación”.

La jornada en la que ha participado la consejera Medio Ambiente y Rural, Políticas Agrarias y Territorio ha sido organizada por la Asociación para el Desarrollo Rural de la Comarca de Olivenza (ADERCO) y ha contado con la difusión de la Red Extremeña de Desarrollo Rural (Redex) y la participación activa de la Junta de Extremadura y las diputaciones de Cáceres y Badajoz.

La jornada pretende servir como cauce de nuevos proyectos de desarrollo en las comarcas extremeñas a través de la búsqueda de métodos adecuados para encontrar emprendedores, sociales y económicos, que dinamicen los territorios e impulsen los programas.

La Asociación para el Desarrollo de la Comarca de Olivenza (ADERCO) es una entidad privada sin ánimo de lucro, fundada en 1994, con la finalidad de impulsar el desarrollo endógeno, participativo, sostenible de los once municipios que la conforman. La labor de ADERCO abarca tanto el apoyo a proyectos productivos (asesoramiento y ayudas económicas para la creación, mejora y modernización de empresas en ámbitos como la industria, el turismo, los servicios, etc.) como la promoción de actividades de carácter no productivo (patrimonio cultural y medioambiental, formación y la cooperación interterritorial y transnacional).

En la presentación del taller han estado presentes, además de la consejera,  el alcalde de Olivenza, Manuel González Andrade, el director general de Desarrollo Rural de la Junta, Manuel Mejías, el presidente de Redex, Aurelio García, y el presidente de ADERCO, Ramón Díaz Farías.

Tres millones de euros para los grupos de acción local
 
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Prisioneros de nuestra comarca en Mauthausen
Juan José Sánchez Tejeda, empresario de raíces seronas y afincado en Don Benito, rescata del olvido la historia de su tío Juan Sánchez Santos, fallecido en el campo de concentración de Gusen, anexo a Mauthausen. Además hay nombres de 43 personas de nuestra comarca que estuvieron en esos campos.
En el campo de concentración de Mauthausen (Austria) y en el de Gusen, anexo al primero y también en territorio austriaco, bajo la dominación de Hitler, estuvieron prisioneros 292 extremeños; 215 de ellos procedían de la provincia de badajoz y 77 de la provincia de Cáceres.
De estos 292 extremeños, 43 correspondieron a poblaciones de La Serena y las Vegas Altas y de ellos murieron 32 en esos campos del terror, mientras que once sobrevivían tras la liberación por parte de las tropas aliadas.
El listado con esos 43 prisioneros de La Serena y las Vegas Altas contiene nombres como los de Manuel Arena Murillo (Benquerencia de la Serena), Joaquín Calderón Rodríguez, José Domínguez Calvo y Agustín García-Risco Claro (Cabeza del Buey), Gerónimo López Fernández y Francisco Sánchez Custodio (Castuera), Ramón Orejudo Orellana (La Coronada), Luis Alvarez Palomero, Ramón Cerrato Ramos, Luis Caparro Rodríguez, Vicente Díaz Capilla, Felipe Gómez Rodríguez, Manuel Lama Barjola, Juan Nieto Cerrato y José Quirós González (Don Benito) y Cándido Benítez Bastías, Leopoldo Caballero Dávila, Pedro Campos Cáceres y Manuel Rosa Villar (Esparragosa de la Serena).
Además, en ese mismo listado figuran José Barrero Román, Santiago Isidoro Rodríguez, Federico López, Mateo Palmarín Moruno, Pedro Pascual Monago, Valentín Pérez Palomares y Antonio Ramos Ortega (Guareña), Julián Capilla Manzano (La Haba), Pedro Merino Romero (Higuera de la Serena), Félix Donoso Donoso (Magacela), Domingo Calderón Algaba (Malpartida de la Serena) y Diego Benítez Tejada, Cecilio Hidalgo Martín, Tiburcio Murillo Guisado y Lorenzo Trejo Romero (Quintana de la Serena).
Por último, entre esos 43 están los nombres de Juan Fácila Nieto y Juan Gómez Rebollo (Santa Amalia), Ezequiel Jara Doblado (Zalamea de la Serena) y José Atanasio González, Francisco Carmona Casilla, Juan García Acedo, Pablo González Escobar, Andrés Olivares Barjola y Juan Sánchez Santos (Villanueva de la Serena).
Juan José Sánchez Tejeda, Juanjo, asistía en 2006a una conferencia sobre la Memoria Histórica en Villanueva de la Serena. En dicha charla salió a relucir el nombre propio de Juan Sánchez Santos, su tío, como uno de los villanovenses fallecidos en Mauthausen. Comenzaba entonces el gran reto de Juanjo por conocer la historia de horror existente detrás del nombre propio de su tío Juan. Un reto que le ha conducido a visitar recientemente el campo austriaco del horror.
Juan Sánchez Santos había nacido en Villanueva en 1918 y murió en 1941 en Gusen, a los 23 años. Fue el segundo de los seis hijos que tuvieron José Sánchez-Bendito Reyes y Adela Santos Ramos. "Al acabar la guerra, dos sobrevivían. Uno de ellos, mi padre. Tres habían muerto y uno estaba en paradero desconocido, mi tío Juan", relata Juanjo.
El prisionero 87.237 en Mauthausen había sido guardia de asalto de la República en Barcelona. Exiliado en Francia, luchó con la Resistencia gala contra los alemanes hasta que fue capturado por las tropas de Hitler y llevado a Mauthausen. "Allí muere, probablemente de hambre y frío", añade Juanjo.
A raíz de los datos aportados en aquella conferencia, Juanjo se propone un reto principal: viajar a Mauthausen. Hace poco, vio cumplido ese propósito en compañía de su mujer, Amparo.
Visitar los barracones, los patios, las cámaras de gas y recorrer los 186 peldaños de la muerte que los presos tenían que subir cargados de piedras y desnutridos ha sido una experiencia única para esta pareja.
LA ESPERANZA
Mi abuela se llamaba Adela. Era menuda y siempre vestía de negro. Viuda y madre de 6 hijos. A tres los enterró ella, dos vivían cerca de ella y del otro, (su Juan) hacía más de 20 años que no sabía nada de él. Se había marchado voluntario a la guerra con 18 años. Después de ese tiempo, había perdido la esperanza.
Cuando yo nací, mis padres, para "ilusionarla", me pusieron de nombre Juan (por mi tío) y José (por su marido). Ella fue para mí como una segunda madre. Centró toda la fuerza y el cariño que tenía acumulados para mí: le había vuelto una nueva esperanza.
A medida que yo iba creciendo, me parecía más a mi tío. Y eso le hacía recordar. Muchos días, durante la siesta, cuando toda la familia estaba en casa, ella se asomaba a la puerta con mucho sigilo y volvía a entrar casi llorando. Una vez la pregunte por qué lo hacía. Algún día lo entenderás, contestaba. Ella aún mantenía la esperanza.
Pero el tiempo pasa irremediablemente y la vejez atacó a mi abuela, ya tenía 92 años. En su casa, rodeada de todos los suyos, se fue apagando poco a poco. El día antes de morir, cuando fui a verla, me dijo: Juan, hijo, ¿dónde estabas? Ten mucho cuidado. Yo tenía 18 años. Su cara reflejaba esperanza.
Heredé de mi abuela el interés por saber qué había sido de mi tío. Me preguntaba, ¿quién era?, ¿por qué no se sabía nada?, ¿Dónde estaba? ¿Qué fue de él? El silencio o las evasivas era lo único que conseguía. En pleno apogeo de la dictadura franquista, preguntar o hablar de un 'rojo' no era lo más inteligente. Pero yo, como mi abuela, no perdía la esperanza.
Tuvieron que pasar otros treinta años. Con la era de la informática pude averiguar que mi tío, después del exilio, luchó con el ejército francés en la Segunda Guerra Mundial. Al caer Francia en manos del III Reich, le hicieron prisionero y le trasladaron al campo de concentración de Mauthausen, un campo de exterminio, donde murió el 17 de noviembre de 1941. Y así se lo conté a mi abuela, desde mi interior, aunque yo creo que en ese momento ella ya lo había encontrado. Nunca hay que perder la esperanza.

Juanjo en MauthausenJuan José Sánchez Tejeda, empresario de raíces seronas y afincado en Don Benito, rescata del olvido la historia de su tío Juan Sánchez Santos, fallecido en el campo de concentración de Gusen, anexo a Mauthausen. Además hay nombres de 43 personas de nuestra comarca que estuvieron en esos campos.

 

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