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El premio Francisco Valdés se refuerza

DON BENITO
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Presentación del premio

El Ayuntamiento de Don Benito va a reforzar el premio nacional de periodismo Francisco Valdés desdoblándolo en dos modalidades y sumando la incorporación del Premio ‘¨Santiago Castelo’ a la trayectoria profesional de un periodista.

 

 


 

El certamen conserva su dotación de 3.000 euros para premiar al mejor trabajo periodístico en prensa o medios digitales del año 2015, según la opinión del jurado, y encuadrado en lo que pasa a denominarse ‘Modalidad A’.

 

La ‘Modalidad B’ es novedad y premiará con mil euros al mejor trabajo escrito por un estudiante de periodismo publicado en medios universitarios en el año 2015.

Ambas modalidades se fallarán en un acto a celebrar en la casa de cultura de Don Benito en junio de 2016, con el compromiso de que los ganadores acudan a recoger sus respectivos premios en la edición siguiente.

En dicho acto se entregará también el premio ‘Santiago Castelo’ a la mejor trayectoria periodística, que estará dotado con 3.000 euros, pronunciando el ganador una conferencia en esa misma velada.

Las novedades de este certamen periodístico son fruto del asesoramiento de una comisión organizadora formada por representantes del ámbito educativo y cultural del municipio.

Las bases del premio incluyen como novedad el poder presentar los trabajos por correo electrónico en formato pdf, además del correo tradicional.

Asimismo, y según la concejal de Cultura, Natalia Blanco, su propósito es reforzar la repercusión de este certamen programando a lo largo del año, exposiciones, publicaciones de libros y acercamientos de los escolares a la figura de Francisco Valdés.

El director de la Biblioteca Municipal y coordinador del certamen, Agustín Mohacho, ha recalcado que los cambios que experimenta el premio pretenden romper con la “dinámica previsible en la que había caído en las últimas ediciones”.

A la vez justifica la creación del premio Santiago Castelo como reconocimiento a uno de los impulsores del certamen junto al también escritor, Jose Antonio Gutiérrez, al que, por cierto, se tributará un homenaje póstumo, el día 14 de noviembre.

 

El premio Francisco Valdés se refuerza
 
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En la sección REPORTAJES fue noticia
Prisioneros de nuestra comarca en Mauthausen
Juan José Sánchez Tejeda, empresario de raíces seronas y afincado en Don Benito, rescata del olvido la historia de su tío Juan Sánchez Santos, fallecido en el campo de concentración de Gusen, anexo a Mauthausen. Además hay nombres de 43 personas de nuestra comarca que estuvieron en esos campos.
En el campo de concentración de Mauthausen (Austria) y en el de Gusen, anexo al primero y también en territorio austriaco, bajo la dominación de Hitler, estuvieron prisioneros 292 extremeños; 215 de ellos procedían de la provincia de badajoz y 77 de la provincia de Cáceres.
De estos 292 extremeños, 43 correspondieron a poblaciones de La Serena y las Vegas Altas y de ellos murieron 32 en esos campos del terror, mientras que once sobrevivían tras la liberación por parte de las tropas aliadas.
El listado con esos 43 prisioneros de La Serena y las Vegas Altas contiene nombres como los de Manuel Arena Murillo (Benquerencia de la Serena), Joaquín Calderón Rodríguez, José Domínguez Calvo y Agustín García-Risco Claro (Cabeza del Buey), Gerónimo López Fernández y Francisco Sánchez Custodio (Castuera), Ramón Orejudo Orellana (La Coronada), Luis Alvarez Palomero, Ramón Cerrato Ramos, Luis Caparro Rodríguez, Vicente Díaz Capilla, Felipe Gómez Rodríguez, Manuel Lama Barjola, Juan Nieto Cerrato y José Quirós González (Don Benito) y Cándido Benítez Bastías, Leopoldo Caballero Dávila, Pedro Campos Cáceres y Manuel Rosa Villar (Esparragosa de la Serena).
Además, en ese mismo listado figuran José Barrero Román, Santiago Isidoro Rodríguez, Federico López, Mateo Palmarín Moruno, Pedro Pascual Monago, Valentín Pérez Palomares y Antonio Ramos Ortega (Guareña), Julián Capilla Manzano (La Haba), Pedro Merino Romero (Higuera de la Serena), Félix Donoso Donoso (Magacela), Domingo Calderón Algaba (Malpartida de la Serena) y Diego Benítez Tejada, Cecilio Hidalgo Martín, Tiburcio Murillo Guisado y Lorenzo Trejo Romero (Quintana de la Serena).
Por último, entre esos 43 están los nombres de Juan Fácila Nieto y Juan Gómez Rebollo (Santa Amalia), Ezequiel Jara Doblado (Zalamea de la Serena) y José Atanasio González, Francisco Carmona Casilla, Juan García Acedo, Pablo González Escobar, Andrés Olivares Barjola y Juan Sánchez Santos (Villanueva de la Serena).
Juan José Sánchez Tejeda, Juanjo, asistía en 2006a una conferencia sobre la Memoria Histórica en Villanueva de la Serena. En dicha charla salió a relucir el nombre propio de Juan Sánchez Santos, su tío, como uno de los villanovenses fallecidos en Mauthausen. Comenzaba entonces el gran reto de Juanjo por conocer la historia de horror existente detrás del nombre propio de su tío Juan. Un reto que le ha conducido a visitar recientemente el campo austriaco del horror.
Juan Sánchez Santos había nacido en Villanueva en 1918 y murió en 1941 en Gusen, a los 23 años. Fue el segundo de los seis hijos que tuvieron José Sánchez-Bendito Reyes y Adela Santos Ramos. "Al acabar la guerra, dos sobrevivían. Uno de ellos, mi padre. Tres habían muerto y uno estaba en paradero desconocido, mi tío Juan", relata Juanjo.
El prisionero 87.237 en Mauthausen había sido guardia de asalto de la República en Barcelona. Exiliado en Francia, luchó con la Resistencia gala contra los alemanes hasta que fue capturado por las tropas de Hitler y llevado a Mauthausen. "Allí muere, probablemente de hambre y frío", añade Juanjo.
A raíz de los datos aportados en aquella conferencia, Juanjo se propone un reto principal: viajar a Mauthausen. Hace poco, vio cumplido ese propósito en compañía de su mujer, Amparo.
Visitar los barracones, los patios, las cámaras de gas y recorrer los 186 peldaños de la muerte que los presos tenían que subir cargados de piedras y desnutridos ha sido una experiencia única para esta pareja.
LA ESPERANZA
Mi abuela se llamaba Adela. Era menuda y siempre vestía de negro. Viuda y madre de 6 hijos. A tres los enterró ella, dos vivían cerca de ella y del otro, (su Juan) hacía más de 20 años que no sabía nada de él. Se había marchado voluntario a la guerra con 18 años. Después de ese tiempo, había perdido la esperanza.
Cuando yo nací, mis padres, para "ilusionarla", me pusieron de nombre Juan (por mi tío) y José (por su marido). Ella fue para mí como una segunda madre. Centró toda la fuerza y el cariño que tenía acumulados para mí: le había vuelto una nueva esperanza.
A medida que yo iba creciendo, me parecía más a mi tío. Y eso le hacía recordar. Muchos días, durante la siesta, cuando toda la familia estaba en casa, ella se asomaba a la puerta con mucho sigilo y volvía a entrar casi llorando. Una vez la pregunte por qué lo hacía. Algún día lo entenderás, contestaba. Ella aún mantenía la esperanza.
Pero el tiempo pasa irremediablemente y la vejez atacó a mi abuela, ya tenía 92 años. En su casa, rodeada de todos los suyos, se fue apagando poco a poco. El día antes de morir, cuando fui a verla, me dijo: Juan, hijo, ¿dónde estabas? Ten mucho cuidado. Yo tenía 18 años. Su cara reflejaba esperanza.
Heredé de mi abuela el interés por saber qué había sido de mi tío. Me preguntaba, ¿quién era?, ¿por qué no se sabía nada?, ¿Dónde estaba? ¿Qué fue de él? El silencio o las evasivas era lo único que conseguía. En pleno apogeo de la dictadura franquista, preguntar o hablar de un 'rojo' no era lo más inteligente. Pero yo, como mi abuela, no perdía la esperanza.
Tuvieron que pasar otros treinta años. Con la era de la informática pude averiguar que mi tío, después del exilio, luchó con el ejército francés en la Segunda Guerra Mundial. Al caer Francia en manos del III Reich, le hicieron prisionero y le trasladaron al campo de concentración de Mauthausen, un campo de exterminio, donde murió el 17 de noviembre de 1941. Y así se lo conté a mi abuela, desde mi interior, aunque yo creo que en ese momento ella ya lo había encontrado. Nunca hay que perder la esperanza.

Juanjo en MauthausenJuan José Sánchez Tejeda, empresario de raíces seronas y afincado en Don Benito, rescata del olvido la historia de su tío Juan Sánchez Santos, fallecido en el campo de concentración de Gusen, anexo a Mauthausen. Además hay nombres de 43 personas de nuestra comarca que estuvieron en esos campos.

 

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