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El nuevo punto limpio de Don Benito podría funcionar en un mes

DON BENITO
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obras punto limpio
Don Benito contará a mediados de mayo con un punto limpio para la recogida de residuos urbanos gracias a la iniciativa del ayuntamiento con ayuda económica de la Junta de Extremadura.


El punto limpio se está construyendo en una superficie de 3.655 metros cuadrados en el interior del almacén municipal, en la calle Industria, las obras marchan a buen ritmo, según el alcalde, Mariano Gallego, y se prevé su finalización dentro de aproximadamente un mes.


Contará con una plataforma superior, por debajo de la cual estarán ubicados los distintos contenedores para los residuos y que van a permitir un fácil vertido de dichas basuras dentro de los contenedores de mayor tamaño.
Tendrá un área equipada con pequeños contenedores para la clasificación de los residuos de origen urbano, como vidrio, papel y cartón, medicamentos y radiografías, envases, etc.


Asimismo dispondrá de un área cubierta dentro de la zona de aportación para el depósito de aquellos residuos sensibles a la intemperie, como los frigoríficos, baterías, pilas, pinturas y disolventes y un área de maniobra de los vehículos (camiones) para la retirada de los contenedores.


El nuevo servicio contará con una señalización eficaz para guiar a los usuarios del Punto Limpio y que faciliten el acceso a las instalaciones, así como señalización en cada uno de los contenedores indicando los residuos a depositar.


Además habrá una caseta de control, de dimensión adecuada para controlar el acceso e informar a los usuarios y un almacén dotado de aseos y otros servicios para el personal y los usuarios.


Se podrán depositar fluorescentes, pinturas, envases metálicos contaminados, envases plásticos contaminados, pilas botón, tóner, radiografias, aerosoles, pilas salinas y alcalinas, aceite doméstico, metales, maderas, papel, cartón, envases, textiles y vidrios.


El presupuesto total de la obra es de 428.242 euros, de los cuales la Junta aporta 272.188 euros (75% sobre el coste del proyecto sin IVA) y el ayuntamiento sufraga los 156.054 euros restantes, ejecutándose en tres meses.


Hasta ahora, el Ayuntamiento viene recogiendo los residuos domiciliarios, comerciales e industriales en masa, el papel y el cartón, el vidrio, los envases Ligeros, la ropa usada y el aceite doméstico.


La recogida de pilas se lleva a cabo en contenedores específicos dispuestos para ello en determinados emplazamientos públicos y privados y la recogida de voluminosos se hace en respuesta a las peticiones de los ciudadanos.

El nuevo punto limpio de Don Benito podría funcionar en un mes
 
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En la sección REPORTAJES fue noticia
Prisioneros de nuestra comarca en Mauthausen
Juan José Sánchez Tejeda, empresario de raíces seronas y afincado en Don Benito, rescata del olvido la historia de su tío Juan Sánchez Santos, fallecido en el campo de concentración de Gusen, anexo a Mauthausen. Además hay nombres de 43 personas de nuestra comarca que estuvieron en esos campos.
En el campo de concentración de Mauthausen (Austria) y en el de Gusen, anexo al primero y también en territorio austriaco, bajo la dominación de Hitler, estuvieron prisioneros 292 extremeños; 215 de ellos procedían de la provincia de badajoz y 77 de la provincia de Cáceres.
De estos 292 extremeños, 43 correspondieron a poblaciones de La Serena y las Vegas Altas y de ellos murieron 32 en esos campos del terror, mientras que once sobrevivían tras la liberación por parte de las tropas aliadas.
El listado con esos 43 prisioneros de La Serena y las Vegas Altas contiene nombres como los de Manuel Arena Murillo (Benquerencia de la Serena), Joaquín Calderón Rodríguez, José Domínguez Calvo y Agustín García-Risco Claro (Cabeza del Buey), Gerónimo López Fernández y Francisco Sánchez Custodio (Castuera), Ramón Orejudo Orellana (La Coronada), Luis Alvarez Palomero, Ramón Cerrato Ramos, Luis Caparro Rodríguez, Vicente Díaz Capilla, Felipe Gómez Rodríguez, Manuel Lama Barjola, Juan Nieto Cerrato y José Quirós González (Don Benito) y Cándido Benítez Bastías, Leopoldo Caballero Dávila, Pedro Campos Cáceres y Manuel Rosa Villar (Esparragosa de la Serena).
Además, en ese mismo listado figuran José Barrero Román, Santiago Isidoro Rodríguez, Federico López, Mateo Palmarín Moruno, Pedro Pascual Monago, Valentín Pérez Palomares y Antonio Ramos Ortega (Guareña), Julián Capilla Manzano (La Haba), Pedro Merino Romero (Higuera de la Serena), Félix Donoso Donoso (Magacela), Domingo Calderón Algaba (Malpartida de la Serena) y Diego Benítez Tejada, Cecilio Hidalgo Martín, Tiburcio Murillo Guisado y Lorenzo Trejo Romero (Quintana de la Serena).
Por último, entre esos 43 están los nombres de Juan Fácila Nieto y Juan Gómez Rebollo (Santa Amalia), Ezequiel Jara Doblado (Zalamea de la Serena) y José Atanasio González, Francisco Carmona Casilla, Juan García Acedo, Pablo González Escobar, Andrés Olivares Barjola y Juan Sánchez Santos (Villanueva de la Serena).
Juan José Sánchez Tejeda, Juanjo, asistía en 2006a una conferencia sobre la Memoria Histórica en Villanueva de la Serena. En dicha charla salió a relucir el nombre propio de Juan Sánchez Santos, su tío, como uno de los villanovenses fallecidos en Mauthausen. Comenzaba entonces el gran reto de Juanjo por conocer la historia de horror existente detrás del nombre propio de su tío Juan. Un reto que le ha conducido a visitar recientemente el campo austriaco del horror.
Juan Sánchez Santos había nacido en Villanueva en 1918 y murió en 1941 en Gusen, a los 23 años. Fue el segundo de los seis hijos que tuvieron José Sánchez-Bendito Reyes y Adela Santos Ramos. "Al acabar la guerra, dos sobrevivían. Uno de ellos, mi padre. Tres habían muerto y uno estaba en paradero desconocido, mi tío Juan", relata Juanjo.
El prisionero 87.237 en Mauthausen había sido guardia de asalto de la República en Barcelona. Exiliado en Francia, luchó con la Resistencia gala contra los alemanes hasta que fue capturado por las tropas de Hitler y llevado a Mauthausen. "Allí muere, probablemente de hambre y frío", añade Juanjo.
A raíz de los datos aportados en aquella conferencia, Juanjo se propone un reto principal: viajar a Mauthausen. Hace poco, vio cumplido ese propósito en compañía de su mujer, Amparo.
Visitar los barracones, los patios, las cámaras de gas y recorrer los 186 peldaños de la muerte que los presos tenían que subir cargados de piedras y desnutridos ha sido una experiencia única para esta pareja.
LA ESPERANZA
Mi abuela se llamaba Adela. Era menuda y siempre vestía de negro. Viuda y madre de 6 hijos. A tres los enterró ella, dos vivían cerca de ella y del otro, (su Juan) hacía más de 20 años que no sabía nada de él. Se había marchado voluntario a la guerra con 18 años. Después de ese tiempo, había perdido la esperanza.
Cuando yo nací, mis padres, para "ilusionarla", me pusieron de nombre Juan (por mi tío) y José (por su marido). Ella fue para mí como una segunda madre. Centró toda la fuerza y el cariño que tenía acumulados para mí: le había vuelto una nueva esperanza.
A medida que yo iba creciendo, me parecía más a mi tío. Y eso le hacía recordar. Muchos días, durante la siesta, cuando toda la familia estaba en casa, ella se asomaba a la puerta con mucho sigilo y volvía a entrar casi llorando. Una vez la pregunte por qué lo hacía. Algún día lo entenderás, contestaba. Ella aún mantenía la esperanza.
Pero el tiempo pasa irremediablemente y la vejez atacó a mi abuela, ya tenía 92 años. En su casa, rodeada de todos los suyos, se fue apagando poco a poco. El día antes de morir, cuando fui a verla, me dijo: Juan, hijo, ¿dónde estabas? Ten mucho cuidado. Yo tenía 18 años. Su cara reflejaba esperanza.
Heredé de mi abuela el interés por saber qué había sido de mi tío. Me preguntaba, ¿quién era?, ¿por qué no se sabía nada?, ¿Dónde estaba? ¿Qué fue de él? El silencio o las evasivas era lo único que conseguía. En pleno apogeo de la dictadura franquista, preguntar o hablar de un 'rojo' no era lo más inteligente. Pero yo, como mi abuela, no perdía la esperanza.
Tuvieron que pasar otros treinta años. Con la era de la informática pude averiguar que mi tío, después del exilio, luchó con el ejército francés en la Segunda Guerra Mundial. Al caer Francia en manos del III Reich, le hicieron prisionero y le trasladaron al campo de concentración de Mauthausen, un campo de exterminio, donde murió el 17 de noviembre de 1941. Y así se lo conté a mi abuela, desde mi interior, aunque yo creo que en ese momento ella ya lo había encontrado. Nunca hay que perder la esperanza.

Juanjo en MauthausenJuan José Sánchez Tejeda, empresario de raíces seronas y afincado en Don Benito, rescata del olvido la historia de su tío Juan Sánchez Santos, fallecido en el campo de concentración de Gusen, anexo a Mauthausen. Además hay nombres de 43 personas de nuestra comarca que estuvieron en esos campos.

 

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