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Minusval logra el premio de mejor empresa del año 2011 en Don Benito

DON BENITO
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premiosapyme11
La Asociación de la Pequeña y Mediana Empresa de Don Benito (Apyme) entregó el viernes por la noche sus galardones a las mejores empresas del año en un acto celebrado en Feval y que contó con la asistencia de la vicepresidenta segunda y consejera de Economía, Comercio e Innovación de la Junta de Extremadura, María Dolores Aguilar.


El máximo galardón a la mejor empresa local del año se lo adjudicó la firma Minusval, que superó en votos a las otras dos aspirantes en esta categoría, Agriveal, que obtuvo la mención especial de honor, y Transfermor, que logró la mención de honor.

VÍDEO DE LOS PREMIADOS


Se entregaron los premios correspondientes al resto de categorías instituidas por Apyme Don Benito a lo largo de la historia de estos galardones.


El galardón de mujer empresaria recayó en Valentina Fuertes, de la empresa Transportes Moreno; el de joven emprendedor en Agustín Caballero Tobajas, del Café Museo; el premio al comercio del año en Don Vinito y la distinción a la familia empresarial en Tomás Merino.


El acto comenzó con las intervenciones del presidente de Apyme Don Benito, Daniel Nieto; al que siguió en el uso de la palabra el secretario general de Coeba, Juan Manuel Arribas, y la propia vicepresidenta Aguilar y finalizó, tras una cena, con la entrega de los premios. La velada fue amenizada por César, de la orquesta Las Vegas y varios miembros de esta formación musical.


Minusval, que se adjudicó el premio a la mejor empresa local del año, es una sociedad constituida como centro especial de empleo creada bajo el paraguas de Aprosuba 4 y dedicada a la fabricación de palés y envases de madera, tiene actualmente 39 trabajadores, 37 de los cuales tienen minusvalía superior al 33%.


Agriveal Don Benito, ganadora de la mención especial de honor, se creó en 1997 y se dedica a la venta de maquinaria agrícola, recambios y taller de reparación de maquinaria; tiene once empleados, incluidos los tres socios autónomos, siendo su facturación anual de 1,2 millones de euros.


Transfermor, que se llevó la mención de honor en la categoría de mejores empresas, nació en 2002, se dedica a la paquetería urgente y tiene actualmente la concesión para la comarca de Halcourier, Envialia y Envipag, dispone de 16 trabajadores y 17 vehículos de reparto y recientemente ha abierto unas nuevas instalaciones en el polígono industrial San Isidro.


José Luis Merino recogió en nombre de la empresa Tomás Merino el premio en la categoría de familia empresarial para una firma que tras 42 años de andadura ha creado un grupo que engloba la propia firma a la que da nombre el fundador, y otras empresas como frutos secos Kokes, que se sitúa en Badajoz y abastece a la capital pacense y parte de Portugal; Merino Sur, que abastece a la zona de Huelva, y Golosinas y Dulces Kokes Ida, que se localiza en Lisboa y que está centrada en el mercado luso.


Como mejor emprendedor, recogió el premio Agustín Caballero, propietario del pub la Galería y el café Museo, que tiene en plantilla a unas veinte personas entre fijos y extras.


En la categoría de mejor comercio se llevó el galardón Don vinito, una empresa de distribución de vinos y otras bebidas fundada por el sevillano Julio Vincueria, que fue el encargado de recoger el galardón.


Por último, Valentina Fuertes recogió el premio a mejor empresaria por su trayectoria en el sector del transporte, aunque sus inicios fueron en el sector de ultramarinos y de comercial de cosméticos.

Minusval logra el premio de mejor empresa del año 2011 en Don Benito
 
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En la sección REPORTAJES fue noticia
Prisioneros de nuestra comarca en Mauthausen
Juan José Sánchez Tejeda, empresario de raíces seronas y afincado en Don Benito, rescata del olvido la historia de su tío Juan Sánchez Santos, fallecido en el campo de concentración de Gusen, anexo a Mauthausen. Además hay nombres de 43 personas de nuestra comarca que estuvieron en esos campos.
En el campo de concentración de Mauthausen (Austria) y en el de Gusen, anexo al primero y también en territorio austriaco, bajo la dominación de Hitler, estuvieron prisioneros 292 extremeños; 215 de ellos procedían de la provincia de badajoz y 77 de la provincia de Cáceres.
De estos 292 extremeños, 43 correspondieron a poblaciones de La Serena y las Vegas Altas y de ellos murieron 32 en esos campos del terror, mientras que once sobrevivían tras la liberación por parte de las tropas aliadas.
El listado con esos 43 prisioneros de La Serena y las Vegas Altas contiene nombres como los de Manuel Arena Murillo (Benquerencia de la Serena), Joaquín Calderón Rodríguez, José Domínguez Calvo y Agustín García-Risco Claro (Cabeza del Buey), Gerónimo López Fernández y Francisco Sánchez Custodio (Castuera), Ramón Orejudo Orellana (La Coronada), Luis Alvarez Palomero, Ramón Cerrato Ramos, Luis Caparro Rodríguez, Vicente Díaz Capilla, Felipe Gómez Rodríguez, Manuel Lama Barjola, Juan Nieto Cerrato y José Quirós González (Don Benito) y Cándido Benítez Bastías, Leopoldo Caballero Dávila, Pedro Campos Cáceres y Manuel Rosa Villar (Esparragosa de la Serena).
Además, en ese mismo listado figuran José Barrero Román, Santiago Isidoro Rodríguez, Federico López, Mateo Palmarín Moruno, Pedro Pascual Monago, Valentín Pérez Palomares y Antonio Ramos Ortega (Guareña), Julián Capilla Manzano (La Haba), Pedro Merino Romero (Higuera de la Serena), Félix Donoso Donoso (Magacela), Domingo Calderón Algaba (Malpartida de la Serena) y Diego Benítez Tejada, Cecilio Hidalgo Martín, Tiburcio Murillo Guisado y Lorenzo Trejo Romero (Quintana de la Serena).
Por último, entre esos 43 están los nombres de Juan Fácila Nieto y Juan Gómez Rebollo (Santa Amalia), Ezequiel Jara Doblado (Zalamea de la Serena) y José Atanasio González, Francisco Carmona Casilla, Juan García Acedo, Pablo González Escobar, Andrés Olivares Barjola y Juan Sánchez Santos (Villanueva de la Serena).
Juan José Sánchez Tejeda, Juanjo, asistía en 2006a una conferencia sobre la Memoria Histórica en Villanueva de la Serena. En dicha charla salió a relucir el nombre propio de Juan Sánchez Santos, su tío, como uno de los villanovenses fallecidos en Mauthausen. Comenzaba entonces el gran reto de Juanjo por conocer la historia de horror existente detrás del nombre propio de su tío Juan. Un reto que le ha conducido a visitar recientemente el campo austriaco del horror.
Juan Sánchez Santos había nacido en Villanueva en 1918 y murió en 1941 en Gusen, a los 23 años. Fue el segundo de los seis hijos que tuvieron José Sánchez-Bendito Reyes y Adela Santos Ramos. "Al acabar la guerra, dos sobrevivían. Uno de ellos, mi padre. Tres habían muerto y uno estaba en paradero desconocido, mi tío Juan", relata Juanjo.
El prisionero 87.237 en Mauthausen había sido guardia de asalto de la República en Barcelona. Exiliado en Francia, luchó con la Resistencia gala contra los alemanes hasta que fue capturado por las tropas de Hitler y llevado a Mauthausen. "Allí muere, probablemente de hambre y frío", añade Juanjo.
A raíz de los datos aportados en aquella conferencia, Juanjo se propone un reto principal: viajar a Mauthausen. Hace poco, vio cumplido ese propósito en compañía de su mujer, Amparo.
Visitar los barracones, los patios, las cámaras de gas y recorrer los 186 peldaños de la muerte que los presos tenían que subir cargados de piedras y desnutridos ha sido una experiencia única para esta pareja.
LA ESPERANZA
Mi abuela se llamaba Adela. Era menuda y siempre vestía de negro. Viuda y madre de 6 hijos. A tres los enterró ella, dos vivían cerca de ella y del otro, (su Juan) hacía más de 20 años que no sabía nada de él. Se había marchado voluntario a la guerra con 18 años. Después de ese tiempo, había perdido la esperanza.
Cuando yo nací, mis padres, para "ilusionarla", me pusieron de nombre Juan (por mi tío) y José (por su marido). Ella fue para mí como una segunda madre. Centró toda la fuerza y el cariño que tenía acumulados para mí: le había vuelto una nueva esperanza.
A medida que yo iba creciendo, me parecía más a mi tío. Y eso le hacía recordar. Muchos días, durante la siesta, cuando toda la familia estaba en casa, ella se asomaba a la puerta con mucho sigilo y volvía a entrar casi llorando. Una vez la pregunte por qué lo hacía. Algún día lo entenderás, contestaba. Ella aún mantenía la esperanza.
Pero el tiempo pasa irremediablemente y la vejez atacó a mi abuela, ya tenía 92 años. En su casa, rodeada de todos los suyos, se fue apagando poco a poco. El día antes de morir, cuando fui a verla, me dijo: Juan, hijo, ¿dónde estabas? Ten mucho cuidado. Yo tenía 18 años. Su cara reflejaba esperanza.
Heredé de mi abuela el interés por saber qué había sido de mi tío. Me preguntaba, ¿quién era?, ¿por qué no se sabía nada?, ¿Dónde estaba? ¿Qué fue de él? El silencio o las evasivas era lo único que conseguía. En pleno apogeo de la dictadura franquista, preguntar o hablar de un 'rojo' no era lo más inteligente. Pero yo, como mi abuela, no perdía la esperanza.
Tuvieron que pasar otros treinta años. Con la era de la informática pude averiguar que mi tío, después del exilio, luchó con el ejército francés en la Segunda Guerra Mundial. Al caer Francia en manos del III Reich, le hicieron prisionero y le trasladaron al campo de concentración de Mauthausen, un campo de exterminio, donde murió el 17 de noviembre de 1941. Y así se lo conté a mi abuela, desde mi interior, aunque yo creo que en ese momento ella ya lo había encontrado. Nunca hay que perder la esperanza.

Juanjo en MauthausenJuan José Sánchez Tejeda, empresario de raíces seronas y afincado en Don Benito, rescata del olvido la historia de su tío Juan Sánchez Santos, fallecido en el campo de concentración de Gusen, anexo a Mauthausen. Además hay nombres de 43 personas de nuestra comarca que estuvieron en esos campos.

 

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