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La Cruz vuelve a la competición y se enfrenta al moralo

DEPORTES
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La Cruz
La Cruz volvía a la competición después de la jornada de descanso, donde sus inmediatos perseguidores no habían conseguido recortar mucha distancia, al empatar Plasencia en Almendralejo y Don Bosco en Don Benito.

 

El partido en Navalmoral era considerado muy dificil y desde el principio el equipo local salió muy peleón, intentando tapar todas las salidas seronas, aunque el primer aviso fue visitante, en el minuto 6 una falta es rematada por Pablo pero el portero hace una gran parada para desviar a corner.

 

Pero en el minuto 18 se adelantan los locales, falta desde la medular, el balón llega a las manos del portero Juanlu pero no bloca, dejándolo muerto y tras rechazar un primer remate es el jugador Marcos Sanchez el que remacha a la red poniendo el 1-0.

La Cruz intenta que no se venga arriba el Moralo y dos minutos después tras el saque de un corner es Chiqui el que engancha una volea pero su disparo muy centrado no es problema para el portero local.

En dos jugadas seguidas La Cruz pudo empatar, en el 24 tras una falta al área local que el portero falla en su salida pero no toca nadie y sale rozando el poste y un minuto después es Angel Luis el que se planta solo ante el cancerbero pero en esta ocasión está acertado y tapa el disparo del delantero serón.

Las llegadas al final tuvieron su premio, en el minuto 32 lanzamiento de falta y Ángel Luis toca de cabeza para Villalba que controla muy bien y su disparo encuentra puerta para empatar el encuentro.

Y el partido se rompió en dos minutos, en el 37 una internada del jugador local Ignacio Camacho en el área lo interpreta el colegiado como simulación al caer al césped y le muestra tarjeta amarilla, habiendo sido amonestado minutos antes, es expulsado por doble tarjeta.

Pero no acabaron aquí los males para el Moralo, una internada de Chiqui por banda lo corta el jugador Sergio León con una patada a la altura de la cara que acaba con el jugador local en la caseta y el serón en el hospital, lesión aparatosa pero que se saldó con unos puntos de sutura.

A partir de aquí se acabó el partido, La Cruz adoleció de ambición, sabiendo que la superioridad numérica les daría tarde o temprano las ocasiones para llevarse el partido y el Moralo no bajó los brazos pero ante el lider es dificil jugar con dos jugadores menos.

Comenzó la segunda mitad con un gol anulado a los villanovenses, tras una falta desde el lateral es Chico el que remata solo de cabeza a puerta pero el colegiado tras dar el gol rectifica y lo anula.

La primera llegada de peligro de los locales llegó en el minuto 50, internada del extremo izquierdo y su disparo sale muy cruzado sin encontrar puerta.

Y la lógica se impuso en el minuto 55, un pase de Antoñito a Kalifa es aprovechado por este para ver puerta y aunque el disparo sale mordido, el portero local no consigue tapar y se convierte en el 1-2.

Y la última jugada local con intenciones fue en el 59 aunque fue la más clara con el disparo del goleador del Moralo desde la frontal pero Juanlu hace una gran parada para desviar arriba.

El partido lo mató La Cruz en el minuto 67 cuando Antoñito recoge un pase de David y regateando a defensa y portero se planta solo para convertir el 1-3 definitivo.

El equipo serón tuvo algunas llegadas más para ampliar el resultado pero ni Chico ni Sosa consiguieron acertar con la puerta, finalizando un partido que no pasará a la historia ni por juego ni por aptitud, lo mejor los tres puntos conseguidos y que permiten seguir en cabeza.

La Cruz agradece el comportamiento de la directiva del Moralo y en concreto de su presidente que personalmente trasladó al jugador serón lesionado al hospital y su preocupación posterior por la evolución, estas cuestiones quedan al margen de rivalidades deportivas y se demuestra la amistad entre ambos clubes.

La Cruz vuelve a la competición y se enfrenta al moralo
 
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En la sección REPORTAJES fue noticia
Prisioneros de nuestra comarca en Mauthausen
Juan José Sánchez Tejeda, empresario de raíces seronas y afincado en Don Benito, rescata del olvido la historia de su tío Juan Sánchez Santos, fallecido en el campo de concentración de Gusen, anexo a Mauthausen. Además hay nombres de 43 personas de nuestra comarca que estuvieron en esos campos.
En el campo de concentración de Mauthausen (Austria) y en el de Gusen, anexo al primero y también en territorio austriaco, bajo la dominación de Hitler, estuvieron prisioneros 292 extremeños; 215 de ellos procedían de la provincia de badajoz y 77 de la provincia de Cáceres.
De estos 292 extremeños, 43 correspondieron a poblaciones de La Serena y las Vegas Altas y de ellos murieron 32 en esos campos del terror, mientras que once sobrevivían tras la liberación por parte de las tropas aliadas.
El listado con esos 43 prisioneros de La Serena y las Vegas Altas contiene nombres como los de Manuel Arena Murillo (Benquerencia de la Serena), Joaquín Calderón Rodríguez, José Domínguez Calvo y Agustín García-Risco Claro (Cabeza del Buey), Gerónimo López Fernández y Francisco Sánchez Custodio (Castuera), Ramón Orejudo Orellana (La Coronada), Luis Alvarez Palomero, Ramón Cerrato Ramos, Luis Caparro Rodríguez, Vicente Díaz Capilla, Felipe Gómez Rodríguez, Manuel Lama Barjola, Juan Nieto Cerrato y José Quirós González (Don Benito) y Cándido Benítez Bastías, Leopoldo Caballero Dávila, Pedro Campos Cáceres y Manuel Rosa Villar (Esparragosa de la Serena).
Además, en ese mismo listado figuran José Barrero Román, Santiago Isidoro Rodríguez, Federico López, Mateo Palmarín Moruno, Pedro Pascual Monago, Valentín Pérez Palomares y Antonio Ramos Ortega (Guareña), Julián Capilla Manzano (La Haba), Pedro Merino Romero (Higuera de la Serena), Félix Donoso Donoso (Magacela), Domingo Calderón Algaba (Malpartida de la Serena) y Diego Benítez Tejada, Cecilio Hidalgo Martín, Tiburcio Murillo Guisado y Lorenzo Trejo Romero (Quintana de la Serena).
Por último, entre esos 43 están los nombres de Juan Fácila Nieto y Juan Gómez Rebollo (Santa Amalia), Ezequiel Jara Doblado (Zalamea de la Serena) y José Atanasio González, Francisco Carmona Casilla, Juan García Acedo, Pablo González Escobar, Andrés Olivares Barjola y Juan Sánchez Santos (Villanueva de la Serena).
Juan José Sánchez Tejeda, Juanjo, asistía en 2006a una conferencia sobre la Memoria Histórica en Villanueva de la Serena. En dicha charla salió a relucir el nombre propio de Juan Sánchez Santos, su tío, como uno de los villanovenses fallecidos en Mauthausen. Comenzaba entonces el gran reto de Juanjo por conocer la historia de horror existente detrás del nombre propio de su tío Juan. Un reto que le ha conducido a visitar recientemente el campo austriaco del horror.
Juan Sánchez Santos había nacido en Villanueva en 1918 y murió en 1941 en Gusen, a los 23 años. Fue el segundo de los seis hijos que tuvieron José Sánchez-Bendito Reyes y Adela Santos Ramos. "Al acabar la guerra, dos sobrevivían. Uno de ellos, mi padre. Tres habían muerto y uno estaba en paradero desconocido, mi tío Juan", relata Juanjo.
El prisionero 87.237 en Mauthausen había sido guardia de asalto de la República en Barcelona. Exiliado en Francia, luchó con la Resistencia gala contra los alemanes hasta que fue capturado por las tropas de Hitler y llevado a Mauthausen. "Allí muere, probablemente de hambre y frío", añade Juanjo.
A raíz de los datos aportados en aquella conferencia, Juanjo se propone un reto principal: viajar a Mauthausen. Hace poco, vio cumplido ese propósito en compañía de su mujer, Amparo.
Visitar los barracones, los patios, las cámaras de gas y recorrer los 186 peldaños de la muerte que los presos tenían que subir cargados de piedras y desnutridos ha sido una experiencia única para esta pareja.
LA ESPERANZA
Mi abuela se llamaba Adela. Era menuda y siempre vestía de negro. Viuda y madre de 6 hijos. A tres los enterró ella, dos vivían cerca de ella y del otro, (su Juan) hacía más de 20 años que no sabía nada de él. Se había marchado voluntario a la guerra con 18 años. Después de ese tiempo, había perdido la esperanza.
Cuando yo nací, mis padres, para "ilusionarla", me pusieron de nombre Juan (por mi tío) y José (por su marido). Ella fue para mí como una segunda madre. Centró toda la fuerza y el cariño que tenía acumulados para mí: le había vuelto una nueva esperanza.
A medida que yo iba creciendo, me parecía más a mi tío. Y eso le hacía recordar. Muchos días, durante la siesta, cuando toda la familia estaba en casa, ella se asomaba a la puerta con mucho sigilo y volvía a entrar casi llorando. Una vez la pregunte por qué lo hacía. Algún día lo entenderás, contestaba. Ella aún mantenía la esperanza.
Pero el tiempo pasa irremediablemente y la vejez atacó a mi abuela, ya tenía 92 años. En su casa, rodeada de todos los suyos, se fue apagando poco a poco. El día antes de morir, cuando fui a verla, me dijo: Juan, hijo, ¿dónde estabas? Ten mucho cuidado. Yo tenía 18 años. Su cara reflejaba esperanza.
Heredé de mi abuela el interés por saber qué había sido de mi tío. Me preguntaba, ¿quién era?, ¿por qué no se sabía nada?, ¿Dónde estaba? ¿Qué fue de él? El silencio o las evasivas era lo único que conseguía. En pleno apogeo de la dictadura franquista, preguntar o hablar de un 'rojo' no era lo más inteligente. Pero yo, como mi abuela, no perdía la esperanza.
Tuvieron que pasar otros treinta años. Con la era de la informática pude averiguar que mi tío, después del exilio, luchó con el ejército francés en la Segunda Guerra Mundial. Al caer Francia en manos del III Reich, le hicieron prisionero y le trasladaron al campo de concentración de Mauthausen, un campo de exterminio, donde murió el 17 de noviembre de 1941. Y así se lo conté a mi abuela, desde mi interior, aunque yo creo que en ese momento ella ya lo había encontrado. Nunca hay que perder la esperanza.

Juanjo en MauthausenJuan José Sánchez Tejeda, empresario de raíces seronas y afincado en Don Benito, rescata del olvido la historia de su tío Juan Sánchez Santos, fallecido en el campo de concentración de Gusen, anexo a Mauthausen. Además hay nombres de 43 personas de nuestra comarca que estuvieron en esos campos.

 

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