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La Vigorexia: Cómo detectarla y tratarla, según la psicóloga Isabel Borrego Hernández

GENTE
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La Vigorexia: Cómo detectarla y tratarla, según la psicóloga Isabel Borrego Hernández
La psicóloga y neuropsicóloga Isabel Borrego Hernández, se centra esta semana en la vigorexia. Para este problema u otros que requieran atención psicológica, el teléfono de citas de Isabel Borrego Hernández es el 626 142 667.
La vigorexia es un trastorno o desorden emocional en el que la persona afectada percibe sus características físicas de manera distorsionada, con falta de fuerza y musculatura, lo cual le lleva a realizar ejercicio físico de manera obsesiva y a poner a prueba su cuerpo constantemente, sin importar las consecuencias.
La persona con vigorexia no sólo dedica gran parte del día a realizar ejercicio, sino que también se empeña en consumir una dieta rica en proteínas para aumentar su musculatura. En la mayoría de los casos su cuerpo se desproporciona, adquiriendo masa muscular poco acorde con su talla y contextura física.
Este cuadro se agrava en caso de que la persona recurra al uso de esteroides, derivados de la testosterona que fomentan el crecimiento muscular pero aumentan el riesgo de padecer ciertas enfermedades, por ejemplo, en hígado y corazón.
Cabe señalar que a pesar de que algunos especialistas hablan ya de la vigorexia como un problema con síntomas y abordaje médico determinados, el concepto todavía no ha sido aceptado por toda la comunidad médica internacional. Siendo a su vez una enfermedad difícil de asumir, pero más común de lo que se cree en general.
La persona con este trastorno posee una personalidad característica, similar a la de quien sufre alguna adicción o trastorno que altera la autopercepción, como sucede con anorexia (pérdida de peso por dejar de comer) o bulimia (episodios repetidos de excesivo consumo de alimentos seguidos de vómito o uso de laxantes.
• Obsesión por ejercitarse y tener un cuerpo musculoso.
• Percepción distorsionada de la imagen corporal, que lleva a la persona a pensar que su aspecto es débil.
• Realización de prácticas deportivas sin importar las condiciones climáticas o posibles enfermedades.
• Sentimiento de enfado o culpa cuando no se tiene la posibilidad de ejercitarse o se reciben críticas por realizar dicha actividad con tanta obsesión.
• Abandono de la convivencia familiar, social o laboral.
• Baja autoestima.
• Carácter introvertido.
• Tendencia a la automedicación.
• Fijación por el peso y medidas corporales.
• Conversación que se centra en temas como apariencia física, aumento de musculatura y rutinas de ejercicio exhaustivas.
• Dieta alta en proteínas y/o uso de esteroides anabólicos (derivados sintéticos de hormonas sexuales masculinas que provocan el desarrollo muscular y de los caracteres sexuales masculinos, entre otros efectos).
Debemos mencionar que el fisicoculturismo o fisicoconstructivismo, deporte basado en ejercicio físico intenso, generalmente con peso y que tiene el objetivo de lograr un cuerpo definido, voluminoso y proporcionado, es una de las actividades que más se relacionan con la vigorexia. No es extraño, pues, encontrar a muchas personas que justifiquen su problema emocional con el argumento de que son adeptos a esta disciplina.
A pesar de la sospecha de que la vigorexia se relaciona con trastornos orgánicos, las observaciones realizadas hasta ahora señalan que los principales factores desencadenantes son ciertos elementos de tipo cultural, social y educativo a los que el paciente se expone continuamente. Por ello, el tratamiento se enfoca a modificar su conducta y opinión sobre su cuerpo. El entorno afectivo, formado por amigos y familiares, cumple importante función en la recuperación de la persona afectada, de modo que es de gran utilidad brindarle apoyo para que sustituya su programa de ejercicio por rutinas razonables. En contraparte, es necesario despertar el interés del paciente por actividades culturales o de entretenimiento en las que tenga mayor relación con otras personas.
En cuanto a la dieta se deberá reestructurar para evitar daños en el aprovechamiento y procesamiento de los nutrientes (metabolismo), de modo que se modere el consumo de proteínas y se reduzca el daño a diferentes órganos. Todo ello con el abordaje terapéutico de un equipo de profesionales que le ayuden en su proceso de recuperación.
Si necesitáis de mi ayuda me podréis encontrar en:
Dra Isabel Borrego Hernández (http://isabelborregoh.blogspot.com.es/)
Psicóloga clínica y neuropsicóloga. Teléfono de citas: 626 142 667
Capio Hospital Santa Justa. C/Concepción, 24. 06700 Villanueva de la Serena
Gabinete de psicología clínica. C/ Del Museo, 9 P-b, Esc 5 2ºA. 06003 Badajoz.
Capio Policlínica Clideba. C/ León X, 18. 06800 Mérida.
Capio Clínica Virgen de GuadalupeAvda de la Universidad, 5. 10004 Cáceres

isabel borrego hernández
La psicóloga y neuropsicóloga Isabel Borrego Hernández, se centra esta semana en la vigorexia. Para este problema u otros que requieran atención psicológica, el teléfono de citas de Isabel Borrego Hernández es el 626 142 667.

 


 

La vigorexia es un trastorno o desorden emocional en el que la persona afectada percibe sus características físicas de manera distorsionada, con falta de fuerza y musculatura, lo cual le lleva a realizar ejercicio físico de manera obsesiva y a poner a prueba su cuerpo constantemente, sin importar las consecuencias.

La persona con vigorexia no sólo dedica gran parte del día a realizar ejercicio, sino que también se empeña en consumir una dieta rica en proteínas para aumentar su musculatura. En la mayoría de los casos su cuerpo se desproporciona, adquiriendo masa muscular poco acorde con su talla y contextura física.

Este cuadro se agrava en caso de que la persona recurra al uso de esteroides, derivados de la testosterona que fomentan el crecimiento muscular pero aumentan el riesgo de padecer ciertas enfermedades, por ejemplo, en hígado y corazón.

Cabe señalar que a pesar de que algunos especialistas hablan ya de la vigorexia como un problema con síntomas y abordaje médico determinados, el concepto todavía no ha sido aceptado por toda la comunidad médica internacional. Siendo a su vez una enfermedad difícil de asumir, pero más común de lo que se cree en general.

La persona con este trastorno posee una personalidad característica, similar a la de quien sufre alguna adicción o trastorno que altera la autopercepción, como sucede con anorexia (pérdida de peso por dejar de comer) o bulimia (episodios repetidos de excesivo consumo de alimentos seguidos de vómito o uso de laxantes.

• Obsesión por ejercitarse y tener un cuerpo musculoso.

• Percepción distorsionada de la imagen corporal, que lleva a la persona a pensar que su aspecto es débil.

• Realización de prácticas deportivas sin importar las condiciones climáticas o posibles enfermedades.

• Sentimiento de enfado o culpa cuando no se tiene la posibilidad de ejercitarse o se reciben críticas por realizar dicha actividad con tanta obsesión.

• Abandono de la convivencia familiar, social o laboral.

• Baja autoestima.

• Carácter introvertido.

• Tendencia a la automedicación.

• Fijación por el peso y medidas corporales.

• Conversación que se centra en temas como apariencia física, aumento de musculatura y rutinas de ejercicio exhaustivas.

• Dieta alta en proteínas y/o uso de esteroides anabólicos (derivados sintéticos de hormonas sexuales masculinas que provocan el desarrollo muscular y de los caracteres sexuales masculinos, entre otros efectos).

Debemos mencionar que el fisicoculturismo o fisicoconstructivismo, deporte basado en ejercicio físico intenso, generalmente con peso y que tiene el objetivo de lograr un cuerpo definido, voluminoso y proporcionado, es una de las actividades que más se relacionan con la vigorexia. No es extraño, pues, encontrar a muchas personas que justifiquen su problema emocional con el argumento de que son adeptos a esta disciplina.

A pesar de la sospecha de que la vigorexia se relaciona con trastornos orgánicos, las observaciones realizadas hasta ahora señalan que los principales factores desencadenantes son ciertos elementos de tipo cultural, social y educativo a los que el paciente se expone continuamente. Por ello, el tratamiento se enfoca a modificar su conducta y opinión sobre su cuerpo.

El entorno afectivo, formado por amigos y familiares, cumple importante función en la recuperación de la persona afectada, de modo que es de gran utilidad brindarle apoyo para que sustituya su programa de ejercicio por rutinas razonables. En contraparte, es necesario despertar el interés del paciente por actividades culturales o de entretenimiento en las que tenga mayor relación con otras personas.

En cuanto a la dieta se deberá reestructurar para evitar daños en el aprovechamiento y procesamiento de los nutrientes (metabolismo), de modo que se modere el consumo de proteínas y se reduzca el daño a diferentes órganos. Todo ello con el abordaje terapéutico de un equipo de profesionales que le ayuden en su proceso de recuperación.

 

Si necesitáis de mi ayuda me podréis encontrar en: 
Dra Isabel Borrego Hernández (http://isabelborregoh.blogspot.com.es/) 

 

 


Psicóloga clínica y neuropsicóloga. Teléfono de citas: 626 142 667

 

 

Capio Hospital Santa Justa. C/Concepción, 24. 06700 Villanueva de la Serena

 

 

Gabinete de psicología clínica. C/ Del Museo, 9 P-b, Esc 5 2ºA. 06003 Badajoz.

 

 

Capio Policlínica Clideba. C/ León X, 18. 06800 Mérida.

 

 

Capio Clínica Virgen de GuadalupeAvda de la Universidad, 5. 10004 Cáceres

 

La Vigorexia: Cómo detectarla y tratarla, según la psicóloga Isabel Borrego Hernández
 
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